BRUJAS en 3 días (pt.2): Qué ver primero.

Hoy comenzamos nuestra andadura por una de las ciudades más bonitas de Europa: Brujas. Pocas ciudadades pueden presumir de que su centro histórico sea Patrimonio de la Humanidad. Es además uno de los más grandes de Europa; mayor incluso que el de su compatriota Bruselas o la cercana Amsterdam. Y es que Brujas fue una de las ciudades más importantes del Medievo. Y la arquitectura de toda la ciudad es un reflejo de ese esplendor.

Lo primero que hay que decir, es que el idioma oficial de Brujas es el neerlandés. Con esto no os preocupéis, ya que podréis comunicaros con sus habitantes en perfecto inglés, francés (aunque a éstos les tienen cierta manía en algunos círculos), y/o alemán. Y no os asombréis si más gente de la que os esperáis os responde en español. Los brujenses (así es el gentilicio) dominan los idiomas.
Brujas es una ciudad que hay que conocer caminando. No vais a tener que subir empinadas cuestas, ya que Bélgica es un país llano como una mesa. Además, la belleza de Brujas es tal que no os importará recorrer sus calles varias veces yendo de un museo a otro, de una basílica a la catedral, de edificio en edificio, o simplemente bordeando los canales que atraviesan la ciudad. Debido a estos canales, a Brujas se la conoce como La Venecia del Norte. Y es que estos canales cobraron gran importancia en el esplendor de Flandes, ya que con su salida al mar, dotaron a Brujas de una riqueza única.

Para comenzar a ver la ciudad, lo más recomendable es que os acerquéis hasta la oficina de información turística (web en inglés), en la que os hablarán en castellano, situada en ‘t Zand 34. Desde ahí, podéis comenzar a caminar por la ciudad, siguiendo cualquiera de los itinerarios que veréis en los planos turísticos que os suministrarán.
Por iniciar una ruta desde esta oficina de información, podéis comenzar viendo un edificio que parece sacado de contexto en la arquitectura de Brujas: el Centro de Conciertos. Desde ahí, a la Iglesia de Nuestra Señora, lugar en el que “reside” la Madonna con Niño, única escultura del artista Michelangelo Bounarroti que hay fuera de Italia. También es digna de admirar su torre de ladrillos, la más alta de Brujas. Al salir podéis dirigiros hacia Rozenhoedkaai (no está mal en nombrecito, ¿verdad?), que es el lugar, atención, más fotografiado de Brujas. Para no ser menos, ponemos la foto en este blog. Una vez cambiada la batería que ya habéis gastado, podéis dirigiros hacia Burg, una de las plazas típicas de Brujas. Y desde Burg hasta la Plaza del Mercado, o Markt, que es la mítica plaza que habéis visto en cualquier reportaje de Brujas, o incluso en la escena final de la película “Escondidos en Brujas“.

Esta plaza es el lugar idóneo para comer. Pedid mejillones, plato típico de Bélgica. Una cazuela para 2 personas os costará unos 18 €, bastante económico teniendo en cuenta que estamos en la plaza principal de Brujas. Una de las más románticas ciudades del viejo continente.
Mañana retomamos la ruta, pues aún queda mucho que ver. Que aprovechen esos mejillones. No olvidéis aderezarlo con un helado de postre.

 

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2 Responses

  1. MªCruz dice:

    Muchas gracias por este paseo,nos es de gran utilidad!!!

  2. pelatxi dice:

    Gracias siempre a vosotros por visitar nuestro blog, MªCruz.
    Nos alegra que la información os ayude en vuestros viajes.
    Un saludo.

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