COLMAR, centro de la Alsacia.

Quien no haya oído hablar a estas alturas de la Estatua de la Libertad, decididamente no es de este mundo. Pero, poniendo a prueba vuestro nivel cultural,  ¿sabríais decirnos en que ciudad nació su creador?. Vale lo reconozco, yo tampoco lo sabía hasta que llegué a Colmar, una preciosa ciudad francesa, que presume de ser la capital de los Vinos de la Alsacia, región a la que pertenece. Además a uno de sus barrios se lo conoce con el nombre de “La pequeña Venecia”. ¿Os apetece saber más de este bello rincón de la vieja Europa?.

La mejor manera de llegar a Colmar, es tomando un avión hasta el aeropuerto de Mulhouse-Freiburg (Easyjet vuela a este aeropuerto desde Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga y Mallorca), y desde ahí, os recomendamos alquilar un vehículo para disfrutar de la Alsacia, o bien tomar el tren hasta Colmar. La región de la Alsacia da tanto de sí, que si disponéis de tiempo suficiente, sinceramente os recomendamos que descubráis sus rincones conduciendo por sus carreteras. Los Hoteles de Colmar no son caros, y si disponéis de vehículo, a las afueras de la ciudad el Hotel Roi Soleil es una opción muy económica y recomendable.

Los canales que forman el río Lauch a su paso por Colmar hacen que a uno de sus barrios se lo conozca con este sobrenombre de “la pequeña Venecia”. Resulta curioso la cantidad de ciudades que se apoyan en la ciudad italiana, como Brujas o Amsterdam, que se disputan el apelativo de “Venecia del Norte”, aunque cualquiera de ellas, incluída Colmar, excusa cualquier apelativo para tener identidad propia. Sin duda, este rincón “veneciano” de Colmar es el más romántico de la ciudad. Coloridas casas con entramados de madera en el muelle de la Poissonerie, combinado con los floridos (sí sí, floridos) puentes que cruzan el río Lauch, realzan la belleza del lugar. Como en cualquier ciudad con canales, una alternativa más para conocer Colmar es dar un paseo en barca, aunque quedan muchas cosas por descubrir que quedan fuera del alcance de las aguas.

Como antes os comentábamos, la Estatua de la Libertad fue construida por Auguste Bartholdi, nacido en Colmar, y cuya casa natal, la casa Pfister, situada en la Calle de los Mercaderes y construída en el año 1537, es ahora un museo en el que contemplar las obras del artista. Otro museo que admirar en Colmar es el de Unterlinden, un antiguo convento de Dominicas que alberga el Retablo de Issenheim como pieza más conocida, así como un gran número de obras del Renacimiento.

Aunque sin duda el verdadero encanto de Colmar es la propia ciudad vieja: La Colegiata de Saint-Martin del siglo XIII, el Barrio de los Curtidores, la ya mencionada Calle de los Mercaderes, la iglesia de los Dominicos, o la Casa de las Arcadas y Koïfhus (la antigua Aduana), en una bella plaza engalanada con una fuente, hacen de Colmar un lugar idílico para pasar unos días, sea cual sea la estación del año. No en vano, en julio se celebra el Festival Internacional de Música Clásica, y en agosto se celebra la feria de los Vinos de Colmar, con un ambiente espectacular. Pero en invierno, las luces de Navidad y los mercados de Navidad hacen de Colmar un lugar mágico. Altamente recomendable. Disfrutadlo.

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