Fallas de Valencia: Todo un espectáculo.

¿Habéis leído alguna vez un libro de esos de “1001 lugares que ver antes de morir”?. De ser así, si el libro no os recomienda visitar Valencia en Fallas, seguid mi consejo y tirad ese libro al contenedor azul de reciclaje de papel. No vale para nada. Y es que si hiciéramos un listado de ese tipo, sin duda alguna la festividad de las Fallas de Valencia debería ocupar un lugar destacado. Son simplemente es-pec-ta-cu-la-res.Las Fallas comienzan con la Crida, acto en que la Fallera Mayor inaugura las fiestas, y con la Plantá, que es la colocación de los Ninots (nombre que recibe el monumento) en las calles. Durante todo el año, los maestros falleros de cada barrio y de cada calle (porque cada calle tiene uno), se han afanado en crear el Ninot más curioso, gracioso, polémico, divertido, hermoso, llamativo… para presentarlo en la fiesta de Fallas del año siguiente. El realismo de la gran mayoría de los Ninots es espectacular, y su destino final será arder en una fastuosa pira la noche de San José, el 19 de marzo, en lo que se conoce como Cremá y Nit del Foc (noche del fuego). No todos arden: sólo uno se salvará del fuego, y pasará a formar parte del Museo de Fallas. Es el Ninot Indultat.
Pero no sólo de Ninots viven las Fallas. A pesar de dedicar el día entero a verlos, es de obligado cumplimiento hacer una parada a mediodía, para escuchar las Mascletàs. Un estruendoso recital de pólvora, humo, y decibelios. Aunque con estruendoso recital seguramente nos quedemos cortos, ya que es tal la magnitud de estas Mascletàs, que consiguen envolvernos, hasta casi hacernos partícipes de ese recital. Desde luego, si sufrís algún tipo de dolencia auditiva, os recomendamos enfervorecidamente que llevéis algún tipo de pretección, como unos tapones. Pero no dejéis de asistir a semejante espectáculo.
Aunque si las mascletàs son altamente recomendables, no debéis perderos bajo ningún concepto los deslumbrantes fuegos artificiales que se exhiben a diario. El mejor sitio para presenciarlos es en el Paseo de la Alameda. Con total probabilidad, una vez hayáis visto fuegos artificiales de las Fallas de Valencia, ningún otro espectáculo pirotécnico os parecerá igual.
Como en las Fallas os dejaréis llevar por el sentir popular y la gran cantidad de conciertos y marcha nocturna de la ciudad, no os enfadéis cuando a eso de las 8 de la mañana una marea humana os despierte con un ensordecedor estruendo de petardos y banda de música. El sentir es claro: en Fallas no se duerme, con lo que es mejor que participéis de esta Despertá (así se llama), y disfrutéis de nuevo con el show fallero.
Un remanso de paz entre tanta bendita locura sonora es la ofrenda floral que se le hace a la Virgen de los Desamparados, patrona de la Ciudad, los días 17 y 18 de marzo. Agarrad la cámara y no dejéis de hacer fotos, pues es un acto muy colorido, bonito, y sobre todo sentido por los valencianos, en el que todas las asociaciones falleras “visten” a la Virgen con ramos de flores.
Por último, el culmen de las Fallas es la Cremá, donde los monumentos falleros arden creando verdaderos rascacielos de fuego y humo, siendo la última en arder la de la Plaza del Ayuntamiento, que cada año es la Falla que no entra en concurso.

En definitiva, una fiesta para disfrutar los dos, tres, o todos los días que os encontréis en la capital del Turia. Os va a costar dormir.
Foto: Pelatxi para Xocoviajes

 

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