GRENOBLE (pt.2): Lo que hay que ver.

Un fresco de cien metros cuadrados del siglo XVII que hace las funciones de reloj de sol (sí, habéis leído bien, cien metros cuadrados). Manuscritos originales de Stendhal y pinturas de Rubens, Matisse o Gauguin. Un claustro medieval y nos tiene que quedar tiempo para ir a una brasserie y salir de marcha. ¿Os parece poco?. Hay mucho que ver aún en Grenoble.

Cerca de la plaza de St André, haciendo esquina con los jardines de la Villa se encuentra el Museo Stendhal, de entrada gratuíta, con importantes retratos y manuscritos del escritor francés. Aunque sin duda el museo más interesante de Grenoble es el de L’Ancien Évêché, al este de la plaza de Notre Dame, que vendría a ser el museo de historia de la ciudad, exhibiendo piezas desde la Edad de Piedra hasta nuestros días. Muy cerca de aquí, el Museo de Grenoble, con importantes pinturas de Rubens, Gauguin, Matisse o Chagal.

El Museo Arqueológico de St Laurent, en la plaza del mismo nombre, es muy interesante, ya que podréis descender varias plantas de excavaciones arqueológicas, contemplando una necrópolis y un claustro medieval. La entrada a este museo es gratuíta los miércoles por la tarde. Caminando unos minutos hacia el oeste, el Museo Dauphinois, situado en el convento de Ste-Marie-d’en-Haut, nos muestra como era la vida en la región y en los Alpes, así como ilustraciones de la historia del esquí; y en su sótano, una preciosa Capilla Barroca con pinturas de la vida de San Francisco de Sales, quien fundó el convento en el siglo XVII.
Para completar la visita a los museos, nos queda el de Historia Natural, con una espectacular colección de fauna alpina, y el Museo de la Resistencia y de la Deportación, con una sobrecogedora exhibición de fotografías sobre la ocupación nazi de la región Dauphiné en la Segunda Guerra Mundial. Ambos museos están situados en la parte sur del casco antiguo, cerca del Jardin des Plantes.

La basílica Sacré Coeur es un imponente edificio con enormes y brillantes pinturas en el interior, de la pintora religiosa Marie Adomi Israël.
El Lycée Stendhal acoge un impresionante fresco del año 1673: un reloj de sol conocido como “Horloge Solaire”. La pintura ocupa 100 m2 del hueco de la escalera principal. Aunque recientemente ha sido objeto de una importante restauración, aún sigue marcando la hora exacta.

Para comer y salir de marcha en Grenoble, lo más recomendable es ir a la zona norte del casco antiguo, y a lugares como la plaza de Notre-Dame, St André o Grenette. Una de las brasseries francesas más típicas es “Le Leyritz”, en la plaza Vaucanson. Los locales de marcha se concentran en la Grand-Rue y en la Rue St Laurent.

Y todo esto sin ponernos los esquís. De la región Rhône-Alpes y del Isère hablaremos en futuras entradas. Seguid disfrutando del viaje.

Aquí tenéis un pequeño plano de Grenoble.

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