Los museos más “frikis” del mundo.

No todos los museos son tan conocidos como el Louvre, el Prado, el British Museum, el Guggenheim o el Moma noeyorquino. En ellos se muestran las obras de arte más bellas del mundo, y su visita es obligada si acudimos a visitar París, Londres, Bilbao o Nueva York. Pero dicen que esto de la “belleza del arte” es relativo. ¿Os acercaríais a visitar un museo de penes? ¿O de excrementos?. Como hay gente para todo, hoy os mostramos algunos de los museos más “frikis” del mundo.

Para comenzar fuerte el artículo comenzaremos por la Faloteca Nacional de Islandia, que como seña de identidad ya nos enseña un enorme falo de madera a su entrada. Un total de 200 penes se exponen en este museo de la ciudad de Húsavík. Aquellos caballeros que quieran entrar a visitar el museo pueden estar tranquilos. La totalidad de los penes expuestos corresponden a leones marinos, osos polares, cetáceos y fauna local (no humana).

Si os encontráis en Philadelphia, y sóis fanáticos de las cosas más tétricas, no debéis dejar de visitar el Museo Mütter, en el que se exponen, entre otras cosas, cerebros conservados en formol, y un esqueleto de unos siameses. En Nueva Delhi existe el Sulabh Toilet Museum, en el que podemos observar la historia de los “excusados” desde hace 4.500 años. El creador de dicho museo quiso concienciar a sus paisanos de la India de utilizar el retrete para evitar enfermedades contagiosas por la falta de higiene. Y siguiendo con este escatológico tema, en la holandesa ciudad de Enschede nos encontramos con el Museo Jannick del Excremento (mejor no lean ésto si están comiendo), en el que nos muestran deposiciones de todos los tamaños y texturas imaginables. Para más Inri, en la sala principal nos invitan a abrir una caja en la que debemos adivinar el animal del que ha salido la hez en cuestión. Un museo para gente sin escrúpulos.

Dejamos de lado la parte más escabrosa del artículo, aunque seguimos con la higiene, y es que en Michigan se encuentra el Toothpaste World, un museo dedicado exclusivamente a la pasta de dientes. Allí podemos encontrar dentífricos con sabores desde chocolate a Bourbon, e incluso comprar algunos de estos productos. Sin salir de Estados Unidos, en la ciudad de Bradford, en Pennsylvania, se encuentra el Museo Zippo, para los amantes del mechero metálico americano con combustible de gasolina. Los amantes de los caramelos “Pez”, tienen su lugar de culto en California, en el Burlingame Museum of Pez, con una colección asombrosa de envases de los míticos caramelos. Y como contrapunto al arriba mencionado Moma, en Boston tienen el MoBa, Museum of Bad Art (el museo del mal arte, vaya), en el que, para que negarlo, no vamos nunca a encontrarnos con una pieza de Velázquez, Monet o Van Gogh.

Aquí en nuestro estado tenemos también nuestros propios museos “raros”, aunque no tan escabrosos como estos de los que os hemos hablado hoy. Bueno, quizá el más cercano a aquellos sea el Museo del Orinal de Ciudad Rodrigo. En Astorga tenemos el museo del chocolate, del cual si abusamos nos llevará directamente a Madrid, donde nos espera la Casa Museo del Ratoncito Pérez.

Imágenes: phallus.is y Burlingame Museum of Pez.

Apoyo Informativo: 20 Minutos (ed. impresa)

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