Mont Saint Michel (pt.2: La Abadía y cómo ser estatua de sal).

En el artículo anterior os narrábamos cómo llegar hasta esta maravilla de la Baja Normandía francesa, dónde alojaros y una visita a la ciudadela y a la muralla. Hoy toca llegar a la cima: visitar la Abadía del Mont Saint Michel, y lo más triste, alejarnos de él.

Para entrar a visitar la Abadía es necesario pagar unos 9 euros, y acompañaros de una guía de escucha, disponibles en castellano. Os recomendamos la visita, y asímismo os recomendamos que la hagáis a primera hora de la mañana (abre a las 9), antes de la aglomeración turística que se suele producir a partir de las 11 de la mañana. El interior de la Abadía responde a la belleza del exterior.

Increíbles salas, algunas de ellas inmensas, todas de piedra y con impresionantes columnas (no en vano una de ellas se llama la Sala de las Columnas). Grandes chimeneas y el antiguo montacargas de madera. Capillas de vistosas vidrieras e interesantes retablos, y el precioso jardín del claustro. Toda la Abadía está adornada en su exterior de misteriosas gárgolas, y las vistas desde cualquier zona abierta de la Abadía del Mont Saint Michel son espectaculares. La visita a la Abadía facilmente puede llevaros un par de horas. Además la ayuda de la audio-guía es de gran valor para conocer la historia de la Abadía desde el comienzo de su construcción, allá por el siglo X, cuando no era más que una pequeña capilla en lo alto de una cima.

La salida de la visita a la Abadía coincide en el punto de entrada, pero por una puerta lateral, lo cual consigue que se eviten aglomeraciones. Como ya os comentamos anteriormente, es mejor entrar a ver la Abadía a primera hora, y después visitar la ciudadela, pues la asistencia de turistas es más numerosa a mediodía. Recordad lo que os dijimos en nuestro anterior artículo: en la ciudadela os aguardan un buen número de restaurantes y de tiendas para comprar recuerdos de este fascinante lugar.

Cuando salgáis del Mont Saint Michel, si vuestra visita coincide con la marea baja, dad un paseo por la arena rodeando la muralla para descubrir la trastienda del Mont Saint Michel. La parte de atrás es igualmente espectacular, y se magnifica el concepto de fortaleza del lugar. También descubriréis una pequeña capillita en lo alto de una roca, sólo visible si hacéis este pequeño rodeo, que merece la pena. Así como contemplar esta maravilla del mundo tanto de noche como de día. El encanto que le dan las luces es impactante.

Como podréis deducir, el Mont Saint Michel, es un lugar que nos ha sobrecogido, emocionado e impactado hasta tal punto que cuando caminábamos de vuelta a nuestro coche, para volver al hotel y continuar rumbo hacia otros parajes de la Bretaña francesa, no podíamos dejar de darnos la vuelta y dirigir nuestras miradas de nuevo a la ciudadela amurallada y la abadía, arriesgándonos a convertirnos en estatuas de sal, como la mujer de Lot abandonando Sodoma, sólo que estamos en Francia. A vosotros también os pasará.

Imágenes: XocoViajes.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


9 − siete =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>