SEPÚLVEDA: Villa Románica en el Duratón.

Hoy queremos que visitéis una de las villas representativas más importantes del románico castellano. Villa medieval que conserva su tradición y su eterna y antigua belleza. Enclavada en las hoces que forma el río Duratón. Hoy os hablamos de Sepúlveda, preciosa villa medieval segoviana.

A Sepúlveda se entra por la puerta, y Sepúlveda tiene siete. En este caso entramos por la Puerta Ecce Homo, para llegar al corazón de Sepúlveda, la Plaza, eje de la Villa medieval que linda en un lateral con restos de la antigua muralla. Aquí se halla el “reloj de la plaza”, y rodeándola hay dos callejas con soportales, en los que podemos encontrar varios figones donde degustar judiones, cochinillo y por supuesto cordero asado, pilar de la gastronomía sepulvedana. Casi todas las casas de la plaza son del siglo XIX. Aquí en la plaza encontraréis también la oficina de información turística.

Atravesando la Puerta del Azogue, o Ecce Homo, encontraréis la iglesia de San Justo. Esta es a mi parecer la parte más bonita de Sepúlveda, la zona conocida como Trascastillo. Subiendo la calle alcanzaréis la iglesia de la Virgen de la Peña del siglo XII, patrona de la localidad. La imagen de la Virgen es una talla policromada del siglo XII. Tras esta iglesia hay una bonita vista del cañon del Duratón, donde se dice que a un pastor se le apareció la Virgen de la Peña. Desde aquí podéis retomar camino hasta la Puerta de la Fuerza, y aquí parte una calzada romana que lleva hasta el puente romano de Talcano.
Dirigíos por las callejuelas en dirección a la plaza, y podréis ver el Palacete del Conde Sepúlveda, en la calle del Conde. Si aceptáis una sugerencia, en el número 4 de esta calle se encuentra el restaurante “El Panadero“, donde podréis degustar un cordero asado exquisito a un precio más que razonable.

En el interior de la iglesia de Santiago se encuentra una cripta subterránea del siglo X, con tumbas excavadas en la roca. En el barrio de San Esteban, con unas cuestas de aupa, se encuentra la Puerta del Río, en la parte baja de la villa. La hornacina de la Virgen de las Pucherillas está junto a esta puerta. Subiendo por la iglesia de San Bartolomé hacia la parte alta, llegaremos al barrio de la Picota. Se dice que aquí se encontró la empuñadura de una espada. Esta iglesia de San Bartolomé es la más antigua de Segovia, construída en el año 1093. Y así ya estáis de vuelta en la plaza.

El último fin de semana de agosto se celebran las fiestas populares de Sepúlveda. Fiestas de multitudinarios encierros taurinos con gran tradición. El chupinazo de inicio de las fiestas se lanza desde el balcón del ayuntamiento, situado en la plaza. No son las únicas fiestas, ya que la fiesta de “los diablillos”, el 23 de agosto, conmemora la victoria de San Bartolomé sobre el Diablo, al que hizo salir de una hoguera.

Disfrutad de esta villa medieval segoviana. En próximas entradas hablaremos de sus bellos alrededores: las hoces del río Duratón.
(Y no olvidéis comer cordero al horno).

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